Cuatro venezolanos insisten en eliminar la K

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La afición criolla ha apuntado los reflectores hacia los cuatro venezolanos que siguen peleando el liderato de bateo en la Liga Nacional tras casi dos meses de temporada. Tanto interés es natural por tratarse de una auténtica rareza, aún vigente cuando las Grandes Ligas ya han deglutido un tercio de su calendario. Luis Arráez, Ronald Acuña Jr., Elías Díaz y Thairo Estrada insinúan una generosa vendimia nacional al término de 2023, si bien las proyecciones auspiciosas para el pabellón nativo no se agotan en este distinguido cuarteto.  

Pensemos, por ejemplo, en Salvador Pérez y sus 12 jonrones; en el propio Acuña y su liderato en WAR del Viejo Circuito; en el zurdo Eduardo Rodríguez y su efectividad de 2.19, con la cual hace podio en el pitcheo de la Liga Americana; en Pablo López y su persecución del mandato de ponches dentro de esa misma conferencia; en el catcher Gabriel Moreno y su 52% de éxito desarticulando bandas dedicadas al robo de bases; en los ascensos de Brayan Rocchio, Eduardo Salazar y Andruw Monasterio, quienes siguen ampliando la progenie del Patón Carrasquel.   

Si seguimos escarbando hallaremos más. Ahora nos detendremos en cómo varios toleteros venezolanos se están inmunizando contra el flagelo de los ponches.

Los cuatro venezolanos

El yaracuyano Arráez pretende suprimir la K de su abecedario. El infielder de los Marlins de Miami solo se ha ponchado en 4,7% de sus apariciones, la tasa más baja en la Gran Carpa. El año pasado también fue el artillero menos propenso a sufrir los tres strikes (7.1%).

El receptor carabobeño de los Nacionales de Washington Keibert Ruiz está recibiendo muy pocos elogios porque hay muy poco digno de alabanza: .227 de promedio, .294 de porcentaje de embasado, .344 de slugging, .638 de OPS, 79 de OPS ajustado. A la ofensiva, Ruiz, de 24 años de edad, abordó el Nautilus.

De este naufragio quedan elementos rescatables, uno de ellos la capacidad enseñada por Ruiz para hacer circular la bola y no terminar su turno en la mascota del enemigo. Ruiz se ha ponchado apenas en 8,3% de sus visitas al home, tercera entre las cifras más bajas del Big Show. Ahora lo que falta es que Ruiz mejore la calidad de esos contactos y atraiga más azar favorable.

El caso del camarero caraqueño de los Yanquis de Nueva York Gleyber Torres es digno de estudio. Mientras ha elevado su frecuencia jonronera con respecto al año pasado, a la par redujo su ración de ponches a casi la mitad, En 2022, al toletero derecho de 26 años de edad lo ajusticiaron sobre el plato en 22,6% de sus viajes al pentágono. En 2023 esa proporción se contrajo hasta 12,8%. Apenas 11 bateadores lucen menor porcentaje.

Ahora vamos con Ronald Acuña Jr., quien este año sigue evolucionando. Uno de los pocos defectos del jardinero de los Bravos de Atlanta era su propensión a poncharse. En 2022, 23,6% de sus apariciones finalizaron con el tercer strike. Ahora esa cifra ha retrocedido a 13,8, entre las 20 más bajas de la contienda entre ambas ligas. Con la fuerza que Acuña imprime a sus batazos, y la velocidad que alcanza cuando se vuelve corredor, el patrullero de La Sabana tiene mucho que ganar poniendo la bola en juego, sobre todo ahora, cuando desaparecieron las formaciones defensivas alternativas.  

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