Aspectos tácticos que definieron el empate de la Vinotinto ante Brasil por Eliminatorias

Mariangel Ferrebu
Mariangel Ferrebu
El 1-1 es histórico para los venezolanos | Cortesía FVF
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La Vinotinto ante Brasil hizo historia el pasado 12 de octubre: le arrebató un empate en condición de visitante y cortó una racha de 15 partidos consecutivos ganando en casa, por la tercera fecha de las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial de 2026.

Los venezolanos no se amilanaron ante el gol tempranero en el segundo tiempo y fueron a buscar el partido, consumando una actuación con claves a destacar.

Sacrificio defensivo colectivo

Que iba a ser un partido sacrificado era más que obvio y Fernando Batista lo advertía en la previa. Para hacerle frente a una de las selecciones más competitivas del mundo, Venezuela optó por sostener un 4-4-2, que por algunos tramos se convirtió en una línea de 5, cuando Machís se retrasaba como carrilero por derecha en los primeros tramos de partido, algo que se vio en amistosos meses atrás.

Más adelante incluso llegamos a ver a Sergio Córdova en esa función cuando el jugador de Cádiz se cambió de banda, pues para Bocha era importante tener muy bien referenciado a la dupla de Vinicius y Arana que caían por ese sector, siempre intentando tener el 2 vs. 1 con Alexander González, de gran actuación, y Machís/Córdova.

La Vinotinto ante Brasil
La Vinotinto igualó en Brasil con gol de Eduard Bello | Cortesía FIFA

Acompañados además de Tomás Rincón y Yangel Herrera, que fueron dos perros de presa atentos para saltar a banda cuando el retroceso del compañero no se hizo efectivamente. Los escalonamientos fueron vitales para contener al adversario en bloque medio-bajo.


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A nivel general, el combinado patrio salió con una defensa de contención, que priorizó la buena ocupación de espacios y marcar al posible receptor de la pelota, y no tanto al poseedor de la misma. El bloque también se mantuvo corto y solo Salomón Rondón quedó despegado del núcleo, ejerciendo como primer defensor.

De todas maneras, la movilidad y los intercambios posicionales de la verdeamarela fueron difíciles de referenciar porque te exige mucho en basculaciones y relevos. Durante el primer tiempo, el contrincante halló línea de pase detrás de las espaldas de los volantes, espacios que siempre intentaron conquistar con su idea de acumular jugadores por carril interior.

En ocasiones a la Vinotinto ante Brasil también le costó la reorganización defensiva después de las transiciones ofensivas, que fue la vía por la que pudo llegar a zona de finalización en los primeros 45.

El factor individual en la selección brasileña se hizo sentir, por ejemplo en el caso de Neymar, que en duelos y remates fuera del área, probó parte de su galería. El mérito de Venezuela fue limitar las ocasiones claras de los dirigidos por Diniz, que aunque pudieron finalizar y acumular efectivos en el área venezolana, encontraron oposición y resistencia.

Pilares en la zaga

Hay varias individualidades que no pueden pasar bajo la mesa en el choque de la Vinotinto ante Brasil. Dos de ellas son Wilker Ángel y Yordan Osorio, que consumaron grandes actuaciones fundamentales para el plan de partido.

Ambos destacaron en los despejes, cerrando pelotas diagonales, con gran timing en los anticipos y rígidos en la marca.

Por último, también se puede destacar el buen rendimiento de Rafael Romo, que sigue sólido en el arco las veces que fue exigido y que, en relación al partido contra Colombia, no dejó tantas pelotas vivas en el área.

Los recambios fueron diferenciales en la Vinotinto ante Brasil

En el primer tiempo, el ataque de Venezuela pasó más por transiciones ofensivas. La orden en la salida fue jugar en largo desde el guardameta, que a través del pase largo buscaba a Salomón Rondón, o a Córdova, para ubicar el bloque lo más cerca posible de la portería rival.

Con el ingreso de Cristian Cásseres y Junior Moreno, el juego de la Vinotinto ante Brasil dio un salto de calidad. Después del gol de Gabriel Magalhaes, Venezuela empezó a gestar ataque organizado desde atrás de manera asociativa y con el equipo largo, algo riesgoso entendiendo los espacios que se dejaron.

No obstante, con estos dos futbolistas en la cancha, se potenció las buenas recuperaciones, elevaron el nivel de precisión técnica en las entregas, el buen manejo de los tiempos y el correcto sentido en los pases para orientar las jugadas de la mejor manera.

El margen de error con ellos se limitó, así como con Jefferson Savarino y Yeferson Soteldo, que con posesión fueron diferenciables. El desparpajo del jugador del Santos en los duelos, regates, cambios de velocidad e inventiva, fue un plus en la tierra del jogo bonito.

En general, todos los que vinieron del banquillo tuvieron una buena actuación y realmente le ofrecieron variantes y frescura al equipo en un momento de necesidad, aunado a la buena toma de decisión del entrenador, que ya ante Paraguay mostró ser muy acertado a la hora de adaptar su plan de partido al contexto presentado.

Con la mente en el juego

Para finalizar, se destaca lo competitiva que se mostró la Vinotinto ante Brasil desde lo actitudinal. Era clave resistir los primeros 20 minutos de partido para poder desarrollar la idea. Sigue estando pendiente los reinicios de segundas mitades, pero no amilanarse ante este contexto, como pasó en la primera jornada contra Colombia, es una evolución notable en la personalidad del grupo.

La mentalidad no se derrumbó ante la adversidad y buscar el gol, desde lo futbolístico y psicológico, es para resaltar a jugadores y cuerpo técnico. Ahora sí podemos tener fe.

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