“Venezuela no tiene pitchers”, un problema económico

Cesar Sequera
Cesar Sequera
La producción de lanzadores ha bajado y seguirá continuará así. Foto: José Padrón
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Semanas antes del Clásico Mundial de Beisbol, hubo un pensamiento que se repitió sin cesar: “En Venezuela no hay pitchers”. Una frase que, si no se toma en lo estrictamente literal, puede tener una elevada cuota de verdad. ¿La razón? Estrictamente económica.

Solo hace falta pasearse por algunas de las academias de beisbol por Venezuela. La cantidad de lanzadores es infinitamente inferior a los peloteros de posición y, al consultarle la razón a personas que hacen vida en ese universo, no tienen tapujos en responder la razón.

“Nadie va a tener una academia para perder dinero. Los lanzadores consiguen bonos mucho menores a un jugador de posición, por lo que es preferible formar bateadores”, aseguró un scout de una organización de Major League Baseball (MLB). “Todos los agentes están en la búsqueda de un chamo que consiga un millón de dólares”.

Para ejemplificar un poco. El venezolano Ethan Salas, considerado el mejor prospecto del último mercado de firmas internacionales, consiguió un bono de 5,6 millones de dólares. Un pitcher, con rectas que superen las 90 millas por hora, buena estatura y control impecable, con suerte puede alcanzar cien mil dólares de bono.

He firmado a lanzadores con bonos de 100.000 dólares, pero al final los que llegan a las Grandes Ligas son los que reciben 10.000 dólares”

Scout de Grandes Ligas

Durante el último mercado de firmas internacionales, Venezuela tuvo nueve prospectos que consiguieron bonos superiores a las siete cifras. Tres receptores, dos jardineros y el resto como campocortos, las tres posiciones que consideradas “premium” en los análisis actuales.

“Claramente las academias preferirán hacer una inversión en la alimentación, preparación física y deportiva en peloteros que le darán grandes bonos”, siguió el cazatalentos. “El bono se divide en 50% para el prospecto y la otra mitad se la queda la academia. Entonces, si los lanzadores reciben poco dinero, pocas escuelas quieren desarrollar pitchers”.

Dentro de las firmas que se hicieron públicas, el prospecto lanzador venezolano que recibió el bono más alto fue Samuel Acuña. El joven de potentes lanzamientos e impresionante físico es considerado el mejor entre los pitchers del país disponibles para firmar. Pese a que sus agentes intentaron elevar el monto, consiguieron 300.000 dólares de los Azulejos de Toronto.

“Es por eso. Por la plata. Son pocas las academias que emplean recursos para desarrollar lanzadores”, continuó el evaluador. “Uno va a los eventos y se da cuenta de las deficiencias que hay en el pitcheo. Los lanzadores tienen poco tiempo porque es su último recurso para firmar, entonces no lanzan strikes o tienen problemas en su mecánica”.

“Al final, los pitchers que llegan son los de 10 mil”

De acuerdo a personas que hacen vida en la contratación de jugadores jóvenes al profesional, es perfectamente entendible que un pitcher no consiga bonos grandes. Después de todo, proyectar a un lanzador es lo más complicado que hay en el beisbol, según dicen los scouts. Por eso, las organizaciones se rehúsan a ofrecer cantidades elevadas por ellos.

Para comenzar, los serpentineros son los jugadores más propensos a lastimarse por la intensidad de los movimientos en sus actividades. Además, el tiempo de su llegada al profesional y su debut en las Grandes Ligas es tan amplio que pueden pasar demasiadas cosas en el trayecto, según la descripción de algunos scouts.

Por eso, un explorador que trabaja con los Mellizos de Minnesota prefiere esperar a que el “muchacho tenga 17 u 18 años de edad”. Para ese momento, el prospecto pasará su «tiempo de elegibilidad” y se puede contratar por 10 mil dólares, una cantidad que ni siquiera entrará en el presupuesto de firmas para su organización.

Luis García
Foto: @Astros

Luis García, pitcher figura en el Clásico Mundial para Venezuela, fue así. Firmó al profesional con más de 20 años de edad y ahora está en la rotación de los Astros tras recibir 10.000 dólares de bono. Por cierto, Houston tiene en su rotación a Framber Valdez y Christian Javier, otros brazos que llegaron a MLB tardíamente.

“He firmado a lanzadores con bonos de 100.000 dólares, pero al final los que se convierten en prospectos o llegan a las Grandes Ligas son los que reciben 10.000 dólares”, aseguró. “Porque están más maduros, tienen más experiencia y ganas. Ahora, las academias ya no los ven como una buena inversión, así que habrá cada vez menos”.

¿Será una respuesta de por qué Venezuela solo tiene un pitcher (Wilmer Flores de Detroit) entre los 100 mejores prospectos del beisbol? Sí, el mejor según MLB Pipeline es Francisco Álvarez, un receptor. Jackson Chourio pareciera que será una superestrella como jardinero. Mientras que Diego Cartaya, Ezequiel Tovar, Oswald Peraza, Luisangel Acuña y Brayan Rocchio hacen pensar que los criollos seguirán teniendo impacto en el beisbol, aunque no desde el montículo.

Tiempos lejanos para Venezuela

Principalmente porque los aficionados del beisbol criollo se acostumbraron a épocas en las que Johan Santana le tocaba un día, luego venía Félix Hernández y posteriormente estaba Carlos Zambrano. Todos ellos líderes de rotaciones en las Grandes Ligas y perennes candidatos al premio Cy Young en sus respectivas ligas.

En la actualidad, las cosas cambiaron. El mejor exponente venezolano en las mayores puede ser Pablo López, quien recientemente fue nombrado pitcher de cabecera en los Mellizos, pero nunca fue considerado un brazo de alta magnitud como los antes mencionados. El otro es Jesús Luzardo, quien nació en Perú, se crio en Estados Unidos y quizás por eso costó identificarlo como criollo.

El problema entre los relevistas es peor. Venezuela se acostumbró a tener múltiples cerradores en el máximo nivel y hasta presumir del récord todavía vigente de Francisco Rodríguez. Actualmente apareció José Alvarado, aunque ya no abundan.

“Ya no es rentable formar más lanzadores. Es mejor encontrar dos firmas de jugadores de posición que de 10 pitchers. Lastimosamente es así. Esto es un negocio que  se tiene para ganar dinero”, cerró un dueño de academia en Venezuela.

Hay academias que tienen un trato especial con los lanzadores. Conscientes de que no conseguirán una retribución importante prefieren que los pitchers no se queden en las instalaciones para ahorrarse la parte de alimentación y hospedaje. “Así las pérdidas no son tan grandes cuando consigan 20 mil dólares en el bono de sus prospectos», dijo un entendido. 

Hay otras escuelas que sí tienen serpentineros y los tratan igual que al resto. Sin embargo, la cantidad entre lanzadores y jugadores de posición no es igual. Ni siquiera se acerca. 

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