Un digno adiós para dos magnos peloteros

Hubiésemos querido que jugaran por siempre, como nos gustaría vivir eternamente. Ambas premisas son imposibles metafísicos y hemos de resignarnos: la inesperada eliminación de los Cardenales de San Luis a manos de los Filis de Filadelfia en la Serie de Comodines significó el punto y final en las carreras de dos inconmensurables peloteros latinoamericanos que pronto se reencontrarán en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas: el dominicano Albert Pujols y el puertorriqueño Yadier Molina.

Costará reproducir a Pujols. Eso de sonar más de 30 jonrones, empujar más de cien carreras y promediar sobre .300 en cada una de sus primeras diez temporadas en las mayores es proeza de su exclusividad.  Uno de solo cuatro gigantes con 700 cuadrangulares, uno de solo cinco con 2.000 impulsadas, uno de solo 33 con 3.000 hits y uno de solo dos con las tres marcas registradas.

Magna exaltación

Pujols se despide como el sumo pontífice entre los beisbolistas de América Latina. Sale al encuentro con la posteridad como cuarto en bambinazos a escala vitalicia (703), segundo en remolcadas (2.218) y bases alcanzadas (6.211), quinto en dobles (686), tercero en extrabases (1.405), décimo en imparables (3.384), quinto en juegos disputados (3.080), sexto en turnos (11.421) y apariciones (13.041), duodécimo en anotadas (1.914),

Albert Pujols debería ser el segundo miembro de Cooperstown elegido por unanimidad.

La forma como Albert Pujols aceleró en la segunda mitad del calendario para sentarse a la mesa de los 700 jonrones ilustra la magnificencia de este bateador único. El nueve de julio le faltaban 17, demasiados para alguien que en ese momento iba al home casi exclusivamente contra pitchers zurdos porque conectaba para .198, con .291 de OBP, .624 de OPS y sumaba 25 juegos y 61 turnos sin sacar una bola. En ese momento aciago, Pujols se revisó y detectó un defecto en su swing que procedió a corregir con ayuda sus coaches y de Alex Cintrón, quien lo asesora en materia de bateo, pese a ser coach de los Astros de Houston.

Tan bien reparada quedó la mecánica de Pujols que su segunda mitad de temporada será imperecedera: .323 de average, .388 de OBP, .715 de slugging, 1.103 de OPS y lo mejor: 18 para la calle, más de los necesarios para los perseguidos 700. Pujols hizo posible lo imposible y en su cruzada arrastró a San Luis a postemporada para poder despedirse, con un imparable, en un partido de playoff. A su despedida solo le faltó el anillo de campeón mundial para ser perfecta e irrepetible.

Y Yadier también se jubila

Al igual que Pujols, Yadier Molina decidió decir adiós en 2022. Su jubilación no tuvo la espectacularidad de la del astro dominicano, víctima como fue de lesiones que desmejoraron su desempeño. Aún así, el beisbol le dio le concedió la ventura de que el turno final de su viaje terminara en hit durante un juego de postemporada. Así partió al retiro el careta boricua, cuarto entre quienes más encuentros disputaron en la receptoría (2.184), nueve veces ganador del Guante de Oro y merecedor de diez llamados al Juego de Estrellas.

A Yadier Molina lo están esperando en Valencia para el nacimiento de su etapa como mánager. Su noviciado como piloto será con los Navegantes del Magallanes, el equipo campeón de Venezuela. Dirigirá desde la cueva mientras le llega su momento de entrar al pabellón de los héroes de las Grandes Ligas, tal vez en la misma ceremonia que elevará a Pujols a los altares del beisbol.      

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