Para Sebastián Rivero, Tiburones es un asunto de responsabilidad familiar

Andres Espinoza
Andres Espinoza
Prensa Tiburones
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Sebastián Rivero se convirtió hace algunos años en otro de esos extraños casos – aunque cada vez más frecuentes – de peloteros venezolanos que debutan primero en las Grandes Ligas antes que en el béisbol nacional. Se estrenó en el máximo escenario con los Reales de Kansas City en 2021, tan solo un año después de ser cambiado rumbo a los Tiburones de La Guaira por los Tigres de Aragua en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Luego de 34 encuentros disputados en las mayores a lo largo de dos contiendas, el receptor finalmente tiene previsto saltar al terreno de juego del Estadio Universitario con los escualos en la venidera campaña.

Rivero, de 24 años de edad, se reportó a los entrenamientos oficiales de los litoralenses este lunes, en la segunda semana de prácticas para el combinado en la UCV. Junto con el veterano Francisco Arcia, quien sirvió como el careta principal del club en la zafra anterior, el maracayero tiene pautado fungir como una de las alternativas estelares del mánager Edgardo Alfonzo detrás del plato.

«Muy contento de estar aquí. La energía es increíble«, le comentó Rivero a Sello Deportivo. «Todos estos muchachos que vinieron a trabajar, con una misma meta. Un campeonato que La Guaira necesita y que con el favor de Dios vamos a obtener».

Peso adicional sobre los hombros

A pesar de que el careta nunca se había uniformado con los salados, la sequía de casi 40 años sin título que tiene la organización se convierte de forma automática en un peso extra para los jugadores del conjunto año tras año. Con las expectativas de la fanaticada en su punto más alto luego de que La Guaira alcanzara la final en la zafra anterior, en la que perdieron con los Leones del Caracas en seis juegos, Rivero sabe la importancia que tiene su rol en los planes de un equipo que está apostando por ganar en la 2023-2024.

Sin embargo, más allá de la sequía, el aragüeño, que ahora forma parte de los Medias Blancas de Chicago, ya tenía otra razón para sentir un gran compromiso por la causa guarista.

«Siento una responsabilidad increíble de ayudar al equipo a ganar ese campeonato. Mi esposa es de La Guaira y sé que ella está orgullosa y su familia también. Todos están esperando ese título», señaló.

Rivero busca jugar y aprender

Con Arcia detrás del plato, Rivero podría recibir algunos juegos en el puesto de bateador designado e incluso en la inicial durante el próximo torneo. No es una idea que atormente al criollo en lo absoluto; en su lugar, lo verá como una oportunidad de aprender de uno de los receptores con mayor experiencia y jerarquía en la liga actualmente.

«La idea principal es aprender. Es mi primer año. Francisco tiene 13 años jugando en esta liga», indicó Rivero. «Uno tiene que prestarle mucha atención a lo que dice y hace una persona así. Es importante ir preguntándole cosas en el transcurso de la temporada», añadió.

Aprender fue algo que hizo a diario el joven máscara en sus dos experiencias con los Reales, en donde se convirtió en pupilo de su compatriota Salvador Pérez, capitán de Kansas City y exjugador de los Tiburones en Venezuela.

«De Salvy aprendí mucho, dentro y fuera del terreno. Es una tremenda persona, lo respeto mucho y siempre será mi jugador favorito«, afirmó.

Todo ese conocimiento ganado y el que espera sumar en las próximas semanas podría servir de leña para encender el fuego que convierta su primera zafra en Venezuela en la que rompa la maldición de Tiburones.

«Vine a jugar todo el año, lo más que pueda, para apoyar al equipo. Queremos ese campeonato», concluyó.

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