Robert Suárez: de guardia de seguridad al estrellato californiano

Foto: AP

«¿De dónde salió Robert Suárez?». Esa es la pregunta que se hacen algunos fanáticos del beisbol en Venezuela por estas horas. La historia del flamante relevista de Padres parece sacada de una película digna del rimbombante estado de California, aunque en su caso la trama principal no haya dado a parar en Hollywood, sino a San Diego.

Nacido en el estado Bolívar, su estreno como lanzador profesional no se dio en Venezuela, ni mucho menos en Estados Unidos, sino en México en 2015 cuando ya contaba con 24 años de edad. Allí despuntó con los Saraperos de Saltillo en la liga de verano, con excelsas estadísticas: promedio de carreras limpias de 1.71 y WHIP de 0.95, con 23 juegos salvados en 43 apariciones totales.



Su labor en tierras aztecas le valió un contrato en Japón, país donde se establecería durante un lustro, primero con los Halcones de Fukuoka y luego con los Tigres de Hanshin. En el archipiélago nipón dejó (de nuevo) atractivos guarismos: efectividad de 2.81, WHIP de 1.16 y 209 ponches en 205.1 innings. Además de 68 rescates, 42 de ellos en su última campaña (2021).

Hasta acá los números. Una muestra llamativa y objetiva de su habilidad sobre la loma, sin hacer mención a esa potente recta de cuatro costuras con una velocidad promedio de 100 millas por hora que dejó sin respuesta posible a los Mets de Nueva York en la Serie de Comodines. Ahora, daremos paso al trasfondo de su trayectoria deportiva, ese que no se puede medir.

El beisbol en la vida de Robert Suárez

Una nota de Jeff Sanders para The San Diego Tribune profundizó en el camino que debió recorrer Robert Suárez, antes firmar contrato de 11 millones de dólares garantizados por dos años con los Padres. A sus 20 años de edad en Venezuela, el hoy estelar apagafuegos veía al beisbol como «un pasatiempo» de fines de semana donde lanzaba en ligas independientes, mientras dedicaba la mayor parte de sus días a trabajar como guardia de seguridad en un supermercado.

“En esa etapa de mi vida, mi velocidad no estaba allí”, recordó Suárez a Sanders. “Mi mando no estaba allí. No estaba del todo listo para el siguiente salto”.

El serpentinero compartió en uno de esos equipos amateurs en el país con Gabriel Quiñones, también lanzador, quien tenía a su familia en México y le invitó a entrenarse en la nación de los alebrijes.

“No fue hasta que llegué a México que realmente me dediqué a entrenar y practicar todos los días”, admitió al medio de comunicación californiano. “Ahí fue cuando realmente comencé a perfeccionar mi oficio”.

El salto a Grandes Ligas

Robert Suárez hizo gala de su paciencia, esa que le hizo andar por vías poco ortodoxas en el beisbol, para arribar a la Gran Carpa.

“Sentí que era el mejor camino en cuanto a las oportunidades que se me presentaron”, dijo, “en cuanto a estar en las ligas menores (en los EE. UU.) , el tiempo de servicio, el arbitraje y cómo van todas esas cosas. Por eso decidí quedarme un poco más (en Japón) antes de venir ”.

Por lo pronto, ya con 31 años de edad, vio cumplir su primera temporada en Grandes Ligas siendo uno de los preparadores habituales del cerrador zurdo Josh Hader. Para variar, dejó buenos argumentos numéricos: EFE de 2.45, WHIP de 1.04 y 61 ponches en 47.1 capítulos.

Ahora, Suárez, se encarga de vigilar a los rivales que se atreven a enfrentarlo en un plato, con la postemporada 2022 del mejor beisbol del mundo como escenario principal.

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