Un Regreso del Año 2023-2024 con mea culpa incluida  

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Osmer Morales / Prensa Bravos de Margarita
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En dos columnas anteriores justifiqué mis escogencias para los premios a Pitcher y Mánager del Año de la temporada 2023-2024. José Moreno (Bravos de Margarita) fue escoltado por Henry Blanco (Cardenales de Lara) al elegir al mejor piloto, mientras la tarjeta del lanzador más destacado la presidió Osmer Morales (Bravos de Margarita), seguido por Máximo Castillo (Cardenales de Lara) y Félix Doubront (Bravos de Margarita).

Definirme sobre el Regreso del Año durante esta contienda del beisbol profesional venezolano me tomó más tiempo. E implicó cambiar de parecer.

Por buena parte de la campaña el abanderado de este redactor fue el diestro de Cardenales de Lara, Raúl Rivero. Encajaba perfecto en mi definición de Regreso, donde se reconoce al titán caído y resurrecto. Rivero, el serpentinero activo con más triunfos y ponches dentro de la LVBP, desapareció casi por completo de la zafra anterior al lesionarse el codo tan gravemente que hubo dudas sobre si podría volver. Retornó y con plena vigencia. Llegó a mostrar marca de 5-0 y 3.27 de efectividad, pero su tasa final de 4.26 carreras limpias permitidas por cada nueve tramos laborados y 1.33 de WHIP hicieron mirar hacia otros lares.


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En el debate público apareció la sugerencia del taponero Loiger Padrón. El diestro de Caribes de Anzoátegui llegó a erguirse como uno de los relevistas más dominantes de la LVBP y ganó el Setup del Año. Luego vinieron dos cosechas catastróficas y aunque también tuvo múltiples tropiezos al principio de la 23-24 remató con una cadena de 18 salidas sin admitir anotaciones y culminó con efectividad de 2.73 tras 29.2 tramos, con siete boletos contra 24 ponches. Legítimo aspirante, sin duda, aunque había opciones todavía más sugestivas.  

Caso Anthony Vizcaya

Surgió el caso de Anthony Vizcaya, flamante Cerrador del Año después de una refriega 22-23 con 6.99 de efectividad en primera vuelta, la cual fue precedida por una edición 21-22 que lo distinguió como el setup más dominante. Visto así, parecería no haber duda alguna sobre el potente efecto rebote de Vizcaya.

La gran duda, y la causa por la cual no se le tomó en cuenta aquí, es que Vizcaya, tras los estropicios durante la ronda eliminatoria anterior, se volvió un pitcher inaccesible al pisar el Round Robin, cuando toleró una sola carrera -sucia- tras 14.1 entradas, la mitad de las sumadas por él a lo largo de la instancia regular. A mí entender, Vizcaya no se fue, solo demoró al decir presente.

Anthony Vizcaya de Magallanes
Anthony Vizcaya / Foto: Elio Miranda (Prensa Magallanes)

Es muy razonable el argumento de que la postemporada jamás debería influir sobre premios entregados por lo hecho entre octubre y diciembre, pero con esta condecoración en particular, la más conceptual de cuantas se entregan en la pelota venezolana, cabe hacer una salvedad. Después de todo, es el único galardón que toma en cuenta el pasado y, por ende, todo el pasado, incluido enero de 2023. La temporada abarca todas sus etapas, hasta coronar un campeón.


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De veras, me resulta incongruente que a un pitcher con 0.62 de WHIP en 14.1 episodios de playoff pueda declarársele ido y, por tanto, vuelto. Vizcaya no se fue, solo se hizo el muerto para luego ametrallar al enemigo incauto.

Es inobjetable la transformación de Félix Doubront con respecto a los dos certámenes previos, durante los cuales combinó efectividad de 5.70 y récord de 0-7. Como se mencionó anteriormente, apareció como tercero en esta boleta para Pitcher del Año con su liderato de innings (65.1) y aperturas de calidad (5), el subcampeonato de ponches (44), el tercer lugar en triunfos y el cuarto puesto en efectividad (3.58).

La gran duda con respecto a Doubront era si se le podía considerar una figura consolidada en la liga. Es decir, si podía asumirse que el zurdo efectivamente había llegado antes como para considerarlo ido después y devuelto más tarde. Doubront solo tuvo una campaña larga y brillante: la 2019-2020, con 2.08 de efectividad y 30.1 innings.

Félix Doubront
Félix Doubront / Foto: Henry Delgado (Prensa Bravos)

Normalmente, cuando acá se evalúan los candidatos a este reconocimiento, buscamos a alguien con al menos tres cosechas sobresalientes (no necesariamente brillantes, porque si elevamos demasiado el rasero habría que declarar desierto el Regreso del Año con demasiada frecuencia, pues no hay tantas estrellas indiscutibles). No obstante, esa campaña de Doubront fue excepcional. Sus números de ronda regular fueron complementados por una postemporada con 29.2 episodios y solo siete anotaciones merecidas, para EFE de 2.12. De un solo jalón, ganó notoriedad. Por eso, y no sin reparos, este columnista lo anotó de tercero para el Regreso del Año.

Para el segundo lugar la escogencia fue Luis Sardiñas. Con él estaba fuera de discusión su condición de figura: nueve campañas en la LVBP, dos de ellas con promedio sobre .300, otra con 28 remolcadas y un Más Valioso en final de por medio. También era irrebatible su deterioro: .222 de average y .613 de OPS entre los campeonatos 2021-2022 y 2022-2023, con un pésimo Round Robin hace dos años. Y más innegable fue su recuperación en la 23-24: quinto en slugging de la rueda inicial (.511), sexto en OPS (.907), .303 de promedio, .396 de porcentaje de embasado y tope personal en jonrones (7) y producidas (33). Un candidato a Regreso de manual.

Luis Sardiñas pasó de la carraplana a la bonanza a la vuelta de un año,
Luis Sardiñas / Prensa Caribes de Anzoátegui

Osmer Morales el elegido para Regreso del Año

Debo admitir que durante buena parte del calendario pasé de largo frente a Osmer Morales. Mi opinión inicial era que el diestro de Bravos de Margarita había sido siempre un pitcher mediano en la LVBP, sin picos como para considerarlo un serpentinero de vanguardia. Tras leer y escuchar otras opiniones, volví sobre mis pasos y reconsideré.

Osmer Morales
Foto: Henry Delgado (Prensa Bravos)

Morales tuvo una temporada 2015-2016 con 2.57 de efectividad en 35 episodios, con 1.08 de WHIP. Sobresaliente. Luego, en la 2018-2019 dejó EFE de 3.06 tras 32.1 vueltas, con casi siete ponches por cada nueve paradas; luego una 2019-2020 de 2.95 en 18.1 IP, con 0.87 de WHIP y una 20-21 de 3.24 en 25 actos, con 9 ponches por cada nueve tramos. Conclusión, durante todo este tiempo subestimé a Morales creyéndolo uno más del montón. Tuvo que ganar la Triple Corona para recordarme que él existía. Por eso, y porque venía de dos contiendas con estadísticas esperpénticas, voté por él para Regreso del Año.


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