El recuerdo de Darío Rivero permanecerá en sus aprendices

Jose Angel Rodriguez
Jose Angel Rodriguez
De izquierda a derecha, Humberto Castillo, Jairo Martínez, Musulungo Herrera y Darío Rivero / Foto: Venezuelan Umpire Camp
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El fallecimiento de Darío Rivero padre, el lunes, dejó un hondo pesar en el arbitraje venezolano, que le reconoció como uno de sus grandes referentes históricos. Más de cuatro décadas dedicadas a defender las reglas del beisbol, le convirtieron en una de las personalidades más respetadas tanto en la pelota profesional, como en la amateur.

«Su legado es bonito y muy satisfactorio. Fue trascendental en mi formación y a pesar de algunas diferencias de criterio que existieron, lo considero como parte fundamental en lo que hoy en día se puede observar en el arbitraje venezolano», dijo Miguel Hernández, coordinador de umpires de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. «Siempre debe haber alguien que tenga ópticas diferentes, que te lleven a reflexionar y a tomar lo positivo. Eso fue Darío Rivero para mí. Observar y entender su visión para evaluar, porque su sapiencia ayudaba a avanzar».

Rivero nació en Coro, pero fue en el estado Lara donde se instaló en principio para iniciar su carrera para impartir justicia dentro de las rayas de cal, y posteriormente para transmitir todo el aprendizaje que obtuvo a los largo de 20 temporadas en la LVBP, cinco ediciones de la Serie del Caribe y participaciones tanto en los circuitos invernales de Panamá, como de Colombia.

«Fueron demasiados los consejos diarios tanto en lo laboral, como en lo personal, yo formé parte de esa camada junto a Jorge Terán, Edward Pacheco y Jairo Martínez, muy joven y propensa a errores. Fueron tantos consejos, que en realidad todos fueron determinantes», recordó Hernández. «De los que más recuerdo era que me decía que me calmara, porque ese carácter mío era de antagonismo y aquí no era para pelear, sino tenía paciencia, no podía surgir en este negocio».

Darío Rivero, un maestro para Jorge Terán

En sus últimos años, Rivero convirtió su cuenta Instagram en un repositorio de anécdotas con los afectos que le dejó la pelota, que no fueron pocos. Entre todas las publicaciones, llama la atención una con Jorge Terán, otro reputado umpire criollo que dio sus primeros pasos en el arbitraje con el falconiano.

Terán confirmó la historia que contó Rivero, cuando el primero era un estudiante de la Licenciatura de Educación Física, y recibió una frase del mentor que cambió su vida para siempre: «Deja ese pupitre, que yo te enseñaré a arbitrar».

«Así fue lo del pupitre, tal cual», afirmó Terán. «Mis primeros pasos fueron fuertes pero agarrado de la mano de Darío, su enseñanza fue de calidad y con un nombre muy respetado en cada estadio que llegaba».

En Barquisimeto, Rivero impartió lecciones que quedaron marcadas para siempre en la memoria de su larga lista de aprendices. En esa ciudad murió, y de inmediato el unido gremio de umpires enalteció cada una de sus lecciones. Paz a su alma.

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