Martín Pérez dejó atrás la tormenta para exponer su brillo

Andres Espinoza
Andres Espinoza
The Associated Press
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Una vez culminado el primer episodio del desafío del domingo, Martín Pérez tenía un alto nivel de probabilidades de ser la principal razón por la que los Rangers de Texas sufrirían una derrota en la jornada. Fallas en su control llevaron al venezolano a regalarle un boleto a Mookie Betts de los Dodgers de Los Ángeles, luego a tolerar un sencillo de Freddie Freeman y eventualmente un grand slam de Max Muncy. Un escenario de pesadilla para el siniestro, que ha tenido problemas para recuperar el dominio que mostró durante su sólida temporada anterior.

Pero cuando todo parecía perdido, Pérez logró tomar un segundo aire. Justo después del bambinazo de Muncy, el nativo de Guanare cogió las riendas del compromiso y permitió apenas tres indiscutibles, sin tolerar más anotaciones, en sus siguientes cinco innings sobre el ruedo. Todos sus seis ponches llegaron tras el tormentoso primer capítulo y los Rangers terminaron volteando el marcador para imponerse con pizarra de 8-4 a los Dodgers en el Globe Life Field.

«Podemos anotar carreras en cualquier momento«, le dijo Pérez a MLB.com posteriormente. «Solo estaba tratando de no molestarme o frustrarme en esa instancia con el grand slam. Estaba pensando en que era un juego nuevo. Sigue lanzando la pelota, solo intenta sacar los outs, porque vamos a anotar las carreras».

Maestro de recuperación:

A pesar de que la situación lucía muy poco alentadora para aquellos fuera del dugout de los texanos, los compañeros del criollo – y en especial su receptor – se mostraban entusiasmados con respecto a la posibilidad de que Pérez pudiera revertir el curso que había tomado el choque desde tan temprano. El daño del primer acto ya estaba hecho, pero los Rangers todavía podían quedar en una situación peor si el zurdo no lograba recuperarse y ponía en aprietos al bullpen.

«Obviamente vimos lo que ocurrió en el primer inning», señaló el careta Jonah Heim. «Cayó por detrás de algunos bateadores y por eso hicimos ajustes entre entradas para poder trabajar en la zona y confiar en sus pitcheos. Cuando hizo eso, pudimos navegar en paz«.

Asimismo, de su tiempo trabajando con el exprospecto, Heim sabe que esa capacidad de hacer «click» después de superar episodios turbulentos está en el ADN del serpentinero.

«Cuando está en su juego, puede dejar que lo que sea que ocurrió en el pasado se quede allá y seguir compitiendo. Eso fue lo que vimos hoy (domingo). Luego del capítulo inicial estuvo en su punto. Estuvimos mezclando sus pitcheos y su comando fue excelente. Cuando está colocando su sinker adentro como debe, va a ser un buen día para él», explicó el máscara.

Un giro absoluto:

De posicionarse como la posible razón principal del fracaso de los Rangers en la faena, Pérez pasó a ser, por lo menos ante los ojos de su dirigente Bruce Bochy, uno de los responsables de que Texas celebrara un cierre de semana por todo lo alto ante los siempre favoritos Dodgers.

«No fue una apertura ideal, como pudieron ver», admitió Bochy. «Pero que pudiera reagruparse, revertir la situación como lo hizo y blanquearlos por los siguientes cinco innings, dice mucho de quién es. No dejó que lo sacara de su curso. Hablamos de poder dejar en el pasado algunas cosas difíciles que ocurrieron y eso hizo. Salió y nos ofreció un gran esfuerzo. Gracias a él ganamos ese juego«, agregó.

Por su parte, los bateadores de los Rangers volvieron a probar que cuando Pérez se sube al montículo, están allí para respaldarlo. El venezolano ha recibido 8.06 carreras de apoyo por juego, la segunda mejor marca en las Grandes Ligas (entre lanzadores con un mínimo de 50 actos de trabajo), solo por detrás de Alex Wood (8.43) de los Gigantes de San Francisco.

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