Lo que sabe y lo que seguramente no del resurgir de Anthony Vizcaya

Cesar Sequera
Cesar Sequera
Anthony Vizcaya volvió a su mejor nivel - Foto: Navegantes del Magallanes
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Ante el ojo humano, Anthony Vizcaya es el mismo lanzador de la actualidad al del mes de noviembre. Son los mismos movimientos, número en la espalda y hasta el repertorio sobre el montículo en enero es idéntico al de la primera parte de la temporada 2022-2023 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP). Sin embargo, son dos pitchers completamente diferentes.

Al menos es lo que piensa el propio Vizcaya. Mientras que el actual es parecido al de la campaña anterior, dominante y seguro de que retirará a los bateadores contrarios sin problemas, el de hace algunos meses estaba débil, le costaba lanzar la pelota en strike y los contrarios lo golpearon sin misericordia.

Fue por eso que Anthony Vizcaya cerró el calendario regular con efectividad de 6.99, producto de las 22 carreras limpias que permitió en 28.1 innings trabajados. Esos números contrastarán con lo que realizó los dos torneos anteriores, cuando se estableció como un brazo clave en el bullpen de los Navegantes del Magallanes y tuvo efectividad de 2.16 en 41.2 episodios. Asimismo, con 35 ponches y WHIP de 1.17. Esa es la parte que sabe, querido lector.

“Esta campaña estuvo llena de altibajos. Comencé bastante bien y luego llegaron unos problemas que no quería mencionar porque no quería que lucieran como excusas”, declaró Vizcaya a Sello Deportivo. “Muchas veces las personas no conocen la historia completa. Pero aquí pasan cosas que pueden cambiar los planes”.

Lo que seguramente no conocían los aficionados de Magallanes es que Anthony Vizcaya lidió con problemas en su hombro derecho a finales de 2022. Quizás por eso se podrá explicar que, tras apenas conceder una anotación en cinco innings en octubre, pasó a tener efectividad de 8.40 en noviembre y 7.88 en diciembre.

“No puedo decir que era una lesión. Era más una molestia en mi hombro”, afirmó el relevista derecho de Magallanes que le negociaron 18 boletos y le conectaron tres cuadrangulares. “Afectó en todo. Mi comando, velocidad y demás. Era muy complicado. Sin embargo, como esto es un trabajo y me gusta ganar, no decía nada. Luego todo empeoró y me tuve que detener”.

Una pistola no miente

Las mediciones de velocidad pueden ser engañosas en el beisbol. Un pitcher puede sacar outs a los rivales con una recta que no llegue a las 90 millas por hora, mientras que a otro le costará ser efectivo pese a su centellante recta. No existe un número que se considere verdad absoluta. Pero, en el caso específico de Anthony Vizcaya, es importante lo que diga la pistola.

Y, lo que gritaba el medidor durante cuando tenía molestias en su hombro, no era bueno. Personas dentro de Magallanes indicaron que el relevista promediaba su recta por debajo de las 90 millas por hora durante muchas salidas en noviembre y diciembre. De esa forma se empezó a asentar la idea de que el pitcher no estaba a plenitud de condiciones.

Una vez llegó la pausa de Navidad, Magallanes le dio un descanso a Vizcaya. Lo utilizó menos y le permitió que su hombro sanara por completo. ¡Santo remedio! Desde entonces, no ha permitido carreras en 12.1 episodios con 18 ponches, apenas tres boletos

“Hubo un juego ante los Leones del Caracas del Round Robin que llegó a 99 millas por hora. Recuperó la vida en su recta”, comentó un miembro de Magallanes. “El único problema de Vizcaya era que no estaba al 100%. Ahora se pueden ver los resultados”.

Anthony Vizcaya y una conversación con Yadier Molina

Para Anthony Vizcaya, tener a Yadier Molina como mánager era un “lujo” que pocos podrán experimentar. Más allá de ser un futuro miembro del Salón de la Fama, es una persona de beisbol que jugó por muchos años, por lo que conoce como pocos a los beisbolistas. Asimismo, se trató de un receptor exitoso, por lo que sabe tener una comunicación positiva con un pitcher que no vive un buen momento.

Y Vizcaya recuerda una plática con Molina durante sus días bajos. El mánager de Magallanes le comentó que se quedara tranquilo, que pese a todos los problemas que tenía iba a continuar con un rol importante en el equipo y que no perdiera la confianza. Incluso que tenía total libertad para probar nuevas cosas. Seguramente es otra cosa que desconocía sobre el resurgir del relevista.

“No me esperaba eso. Me insistió en que fuera yo sobre el montículo”, continuó Vizcaya. “Hasta me dio libertad para probar nuevos envíos. Yo tenía un cambio de velocidad que no usaba porque no le tenía confianza y ahora lo empecé a usar. Se convirtió en otra herramienta para retirar a los bateadores”.

Desde ese momento el derecho entendió por qué Yadier Molina fue tan buen receptor. No solo por su capacidad para usar una mascota o su potente brazo, sino porque poseía el don para comunicarse efectivamente. Tras eso, hay un deseo que Anthony Vizcaya tiene, aunque sabe que no cumplirá.

Me gustaría que me recibiera una sesión de bullpen. Pero que va, Yadier no quiere saber más nada de eso y no lo voy a molestar”, dijo entre risas.

Lo bueno para Magallanes es que ahora en las salidas de Anthony Vizcaya todo es felicidad. Esa es otra parte que seguramente sabía antes de leer esto.

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