Las grietas del Magallanes

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Foto: Elio Miranda (Prensa Magallanes)
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El golpe de timón en Magallanes lanzó al mar a Miguel Cairo, Gerardo Casadiego y Robert Pérez. Fue un giro brusco. Prescindir del mánager, el coach de pitcheo o el instructor de bateo no eran alternativas descabelladas en el entorno del buque, tras caer el sábado por primera vez en la contienda con cuatro juegos por debajo de. 500 en su récord (16-20). ¿Pero salir de los tres técnicos al mismo tiempo? Resultó inesperado, porque la zafra anterior, cuando el equipo después de 36 juegos mostraba un balance similar (17-19) no hubo medidas con tal drasticidad.

Desgranemos. Para Cairo, fue su primera experiencia en el Caribe en cualquier rol técnico. De hecho, desde hacía dos décadas no se le veía por los terrenos del país. Se dedicó a labrar una exitosa carrera que le ha llevado a ser coordinador de infield en Ligas Menores, además de asistente a la gerencia general, coach de banca y mánager interino en Grandes Ligas. Ningún neófito ejerce esos cargos en la élite.

Sin embargo, ese distanciamiento del beisbol invernal, resultó clave en la desembocadura. No es lo mismo dirigir en la Gran Carpa con la abundante información de estadística avanzada, en la que el anzoatiguense es un manejador aventajado, según el lanzador José Ruíz, quien era el único tripulante de la galera que conocía su forma de pilotear, que hacerlo en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, donde esos recursos sabermétricos si bien es cierto han avanzado en relación a temporadas anteriores, siguen siendo escasos, en comparación a lo que venía acostumbrado el oriundo de Anaco en el sistema organizado de MLB.

En el careo sabatino, el detonante pareció ser alguna desconexión entre peloteros y el hasta ese momento estratega cuando, primero, Carlos Rodríguez fue sorprendido en primera base con un viraje de Félix Doubront, pero reclamó un posible balk del lanzador. Y luego, Romer Cuadrado, desde el jardín derecho, también alzó su voz tras un batazo de Edgar Durán, que pudo haber sido doble por condiciones de terreno, pero terminó en triple. En ninguno de esos casos, a pesar de las miradas de los jugadores hacia el dugout, recibieron el apoyo de su hasta entonces mandamás, con el cuerpo de umpires.

Cairo fue rodeado para afrontar el ruedo por Ramón Hernández (coach de banca), Casadiego, Pérez y Rouglas Odor (control de calidad), quienes conocían la liga, precisamente para buscar un contrapeso. De ese núcleo técnico, sólo siguen Hernández, que será el nuevo timonel, y Odor, la mano derecha.

¿Mal pitcheo o defensiva deficiente?

Darwin Marrero es visto como el «salvador» del pitcheo del Magallanes. Quizás, porque en la campaña anterior fue capaz de bajar la efectividad colectiva del conjunto de 5.01 durante la ronda eliminatoria, cuando José Villa y Jonathan Albaladejo se compartieron la función como instructor de lanzadores, hasta 3.97 en el Round Robin, la mejor de la fase, ya con él en el cargo.

La misión a partir de este lunes para Marrero no será muy distinta, pues el promedio de carreras limpias del navío se ubica en 5.13, incluso más alto que la media del circuito (5.02). Pero ahora, tendrá que poner mayor énfasis en los abridores, que compilan PCL de 5.91, la segunda peor, sólo detrás de Tiburones (6.89).

No obstante, si se quiere ingresar en el alta mar de las estadísticas avanzadas, se encuentra que el FIP (Pitcheo Independiente de Fildeo) es de 3.97, el mejor de toda la LVBP. Ese dato pudiera arrojar que el problema supera la responsabilidad de los serpentineros y apunta hacia la defensiva, en probables déficits de factores menos perceptibles en números, como el rango de los fildeadores o sus alcances.

Magallanes amanecerá antes del primer duelo de la semana frente a La Guaira con la tercera mayor cifra de errores (34) en el campeonato, siendo ocho de ellos de Angelo Castellano, el campocorto regular, que sólo es superado en el indeseado apartado por Luis Sardiñas y Keyber Rodríguez, ambos con nueve..

Cairo, quien recordemos una vez más, fue instructor de infield de los Yanquis y los Mets de Nueva York, no pudo evitar tal cantidad de pifias, entre las que se suman la de los jugadores de cuadro José Peraza y Edwin García, ambos con cuatro marfiladas. En parte, por esa razón se contrató también a Ramón Borrego, quien además de cumplir funciones como coach de tercera base, de igual forma lo será de infield.

La improductividad del Magallanes

La salida de Robert Pérez puede que haya sido la más sorpresiva de todas. Aunque, visto con lupa, el OPS colectivo del Magallanes es el segundo mejor de la liga (.795), pero no se ha visto reflejado en la cantidad de carreras anotadas (191), la cuarta más baja.

En la derrota del sábado ante Bravos, la artillería naval tan sólo ligó cuatro hits en 18 turnos con corredores en posición anotadora, dejando 16 hombres en circulación. En esa situación de juego, la carabela tiene el segundo average más bajo (.285), con la segunda menor cantidad de imparables (98) en toda la zafra, según Quality.com.

Julio Mosquera, quien venía siendo el instructor de la tercera almohadilla desde el Día Inaugural, pasará a cubrir la vacante de «La Pared Negra».

Dolor importado

Ni Cairo, ni Casadiego, ni Pérez tienen el mayor peso en la responsabilidad del rendimiento de los extranjeros del Magallanes este temporada. Los únicos jugadores foráneos pertenecientes al beisbol organizado que contrató el alto mando naviero, hasta ahora, han sido el lanzador zurdo Josh Maciejewski (Triple A, con los Yanquis), quien tiene la restricción de no realizar más de 60 envíos, por lo que su uso es limitado al relevo largo. Además del infielder Raynel Delgado (Triple A con los Guardianes), que tuvo una efímera actuación, al igual que el dominicano Dennicher Carrasco (de la Liga Mayor de Beisbol Profesional), el otro jugador de posición no criollo que ha jugado este certamen con los turcos.

El resto, han sido peloteros de pasado inmediato en circuitos independientes de menor nivel como la American Association, la Liga Mayor de Beisbol Profesional, la Serie A1 de Italia o México. Y en ningún momento de la temporada han tenido cubiertos los cinco cupos de importados.

¿El resultado? Los brazos extranjeros lejos de aportar, sólo han perjudicado, al combinarse para estratosférico PCL de 9.39 en 23.0 entradas, con récord de 0-4 y una terrible relación de 18 boletos por 12 ponches, con 31 incogibles tolerados.

Por todo eso, para evitar el naufragio no será suficiente hacer movidas de mata en el staff técnico de la sala de máquinas del barco. Hará falta corregir errores estructurales.

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