José Alvarado recuperó un rol y un envío en Filadelfia

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Foto: @Phillies
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La segunda pasantía de José Alvarado en la lista de lesionados durante la temporada se extendió un mes y dos semanas. La inflamación en el codo izquierdo -el del brazo de lanzar- atentó contra la estampa ganada en la segunda mitad de la campaña pasada: la del relevista más dominante de las Grandes Ligas. Y como consecuencia, también afectó su seguridad, el mayor valor de un apagafuegos.

A lo largo de las primeras presentaciones desde su regreso a los Filis de Filadelfia, el 22 de agosto, el zurdo cada vez usó menos la recta cortada y se volvió predecible, pues esta zafra sólo ha utilizado el sinker como el otro envío en su repertorio. Su confianza cayó al piso el 29 de agosto, cuando Randall Grichuk, de los Angelinos de Los Ángeles, le conectó un jonrón solitario contra el cutter, el primero que recibió en toda su carrera como ligamayorista (en ronda regular) ante ese lanzamiento.

BaseballSavant nos permite tener un dato más preciso. Alvarado acumulaba 991 rectas cortadas como ligamayorista, hasta ese encuentro frente a los californianos, y jamás le habían disparado un vuelacerca. ¿Cuál fue el efecto colateral? en su siguiente aparición, el 1 de septiembre contra los Cerveceros de Milwaukee, sólo cuatro de los 23 envíos que realizó fueron cutters (17 %), regaló dos boletos, no ponchó a nadie y permitió cuatro carreras -una limpia-.

«Necesita lanzar su recta cortada», dijo el mánager cuáquero Rob Thomson al Philadelphia Inquirer sobre el zuliano. «La velocidad está ahí. Está sano. Simplemente no la siente en este momento. Si no la sientes, igual tienes que lanzarla».

José Alvarado y un ajuste para retomar el camino

Tras esa salida contra los lupulosos, el tirador de 28 años de edad identificó una posible causa de la disminución de eficacia del lanzamiento: el agarre de la bola. Fue entonces cuando realizó algunos cambios y se animó aplicarlos el domingo, de nuevo contra Milwaukee, con resultados favorables. Lanzó el octavo episodio en blanco, abanicó a dos rivales y efectuó 12 cutters, 71 % de los pitcheos que soltó en la jornada.

«El otro día nos mantuvimos alejados (de la recta cortada) porque estaba un poco plana», explicó el receptor J.T Realmuto. «Trabajó en su agarre un poco y dijo que se sentía mejor. Lo lanzamos unas cuantas veces al principio. Se veía muy bien, y nos quedamos con él».


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Bastó esa presentación de José Alvarado, sumada a los problemas de Craig Kimbrel, quien dejó promedio de carreras limpias de 5.73 en agosto, para que el timonel Thomson volviera a darle el rol de cerrador al siniestro el lunes, frente a los Padres de San Diego. Obtuvo su séptimo juego salvado de la contienda y el primero desde el ya lejano 14 de junio. Tuvo que emplearse a fondo, porque regaló dos bases por bolas, pero salió de aprietos con un par de guillotinados. Realizó un total de 24 lanzamientos, 14 sinkers (58 %) y 10 rectas cortadas (42 %), exactamente la misma proporción en porcentaje por tipo de envío que registra en el certamen.

«El cutter siempre ha sido un lanzamiento bastante bueno para mí», afirmó Alvarado a través de un intérprete del equipo. «Tengo mucha confianza en él. Puede que no esté tan afilado como de costumbre. Estoy regresando de esta lesión, pero ni siquiera estoy pensando en ello. Me subo al montículo y trato de hacer mi trabajo. No dudo de ese envío».

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