Igor Benevenuto, el árbitro brasileño que ‘salió del clóset’ para aleccionar al fútbol

sellodeportivo 12/08/2022
Updated 2022/08/12 at 9:22 AM

El árbitro Igor Benevenuto empezó a patear balones para evitar bromas homofóbicas de sus compañeros de barrio.

El árbitro Igor Benevenuto empezó a patear balones para evitar bromas homofóbicas de sus compañeros de barrio. Aunque odiaba el fútbol y era un jugador nefasto, encontró en el silbato una pasión y el «camuflaje» perfecto para esconder su homosexualidad. Hasta ahora, que decidió hablar.

Hace un mes el árbitro FIFA brasileño, de 41 años, reveló públicamente que es gay. Lo hizo en el podcast «Nos Armários dos Vestiários», para liberarse de una pesada «carga emocional», servir de ejemplo y dar una lección al deporte más popular.

«Quiero mostrar que el fútbol también es un espacio de socialización y que cualquier persona, independientemente de su color, orientación sexual o cualquier otra situación, puede convivir en este espacio. Es su derecho, se tiene que respetar», dice a la AFP desde su natal Belo Horizonte (sureste).

La confesión de Benevenuto es una rareza en la historia del balompié: pocos referís han ‘salido del clóset’, entre ellos el brasileño Jorge José Emiliano dos Santos «Margarida» (1988), el español Jesús Tomillero (2015) y el noruego Tom Harald Hagen (2020).

Pregunta: ¿Cómo cambió su vida tras su revelación?

Respuesta: «Es más tranquila, mejor, porque cargaba una carga emocional muy grande por tener que vivir escondiéndome de los demás, escondiendo mi atracción por los hombres. Hoy vivo abiertamente, en paz con relación al fútbol. Hasta ahora no he tenido ningún problema, todo el mundo me está apoyando». 

P: ¿Por qué tan pocos árbitros y jugadores revelan su homosexualidad?

R: «El fútbol, especialmente en Brasil, es un ámbito con prejuicios. (Los homosexuales) tienen miedo de tener problemas con los hinchas, a agresiones físicas, verbales. Miedo de no poder trabajar porque hay dirigentes con muchos prejuicios que no los van a contratar. Viven ese dilema, por eso temen asumirse».

– Del odio al querer –

Benevenuto conoció esos temores desde temprano. Los niños que no jugaban al fútbol eran llamados «maricones». Por esa hostilidad con los gais odiaba el balompié. Además, era «muy malo con la pelota», pero era consciente de su importancia para socializar. 

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