Grandes pitchers a quienes las lesiones les negaron la inmortalidad

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Jacob deGrom / Foto: Cortesía MLB
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Al ver a Jacob deGrom sucumbir otra vez ante las lesiones se agolparon en la mente múltiples casos recientes de pitchers destinados a la eternidad por sus cualidades y los números consignados hasta que el brazo se les estropeó prematuramente.

Jacob deGrom es uno de ellos. Con su alucinante recta, su imponente slider, su desconcertante cambio y su envidiable control, el lanzador derecho llegó a ser el serpentinero más dominante de las Grandes Ligas. Fue Novato del Año, ganó dos premios Cy Young y obtuvo otras cuatro nominaciones. Su efectividad vitalicia de 2.53 en 1356.1 innings es la segunda más baja entre los escopeteros activos. Lamentablemente ha sido una gema frágil y estuvo incapacitado la mayor parte de las últimas tres temporadas.

Ahora, con 35 años de edad, deGrom será sometido a una segunda cirugía Tommy John y nadie puede garantizar que volverá del quirófano con arrestos suficientes como para recuperar el tiempo perdido. Con apenas siete campañas completas arriba, será recordado como una estrella fugaz. Y las estrellas fugaces casi nunca se divisan desde Cooperstown.

Al Gocho no le arrimaron el hombro

Muy pocos pitchers han mostrado la superioridad exhibida por el zurdo venezolano Johan Santana entre 2004 y 2008. Durante ese lapso, el Gocho ganó dos premios Cy Young, tres títulos de efectividad, otros tantos de ponches y una Triple Corona, con 2.82 de efectividad y 157 de efectividad ajustada.

Al terminar su undécima contienda arriba (2010), el merideño tenía un bien sustentado expediente para aspirar a la inmortalidad. Era inimaginable que, a los 31 años de edad, solo le quedara una temporada más como bigleaguer. La cápsula del hombro acabó con un lanzador que bien pudo ser elevado al santoral.

Johan Santana
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Solo una página Webb

Es una lástima que casi nadie recuerde hoy a Brandon Webb. Durante la primera década de este siglo parecía que sería uno de esos pitchers perpetuos. Entre 2003 y 2008 ganó un Cy Young y quedó segundo en la votación dos veces. Su efectividad ajustada durante ese periodo fue 143. Pasó de eso a la nada. La cápsula del hombro también se llevó un brazo espléndido que tiró su última pelota como grandeliga a los 30 almanaques.

Brandon Webb
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Un caso actual entre estos pitchers

Stephen Strasburg era noticia antes de soltar la primera pelota en Grandes Ligas. Irrumpió en el beisbol profesional con un contrato récord para un pelotero universitario: 15.1 millones de dólares por cuatro años. Se proyectaba al estrellato, si bien ya algunas voces advertían que su mecánica de lanzamiento tensaba demasiado el brazo y lo exponía a severos daños.


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Todos los vaticinios sobre Strasburg resultaron acertados. Mientras permaneció sobre la loma fue un escopetero excepcional. Tres veces lo postularon al premio Cy Young y en 2019 fue el Más Valioso en la primera Serie Mundial ganada por la franquicia que nació como Expos de Montreal y prosiguió como Nacionales de Washington. En trece temporadas su efectividad ajustada es 127. Los scouts tuvieron razón sobre su potencial.

Pero también atinaron los agoreros que sospechaban que el brazo derecho de Strasburg era quebradizo.

Stephen Strasburg
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En 13 temporadas, el diestro de los Nacionales ha sido un asiduo paciente en la consulta de los traumatólogos. Solo seis veces superó los 140 innings de trabajo y apenas en cinco ocasiones rebasó los 150. Lleva un año sin lanzar arriba y los reportes más recientes indican que, probablemente, no pueda tirar una pelota más. Sano, hubiera sido un lucero fijo en el firmamento de este deporte.  

Pudo más la cabra

Mark Prior y Kerry Wood parecían unos predestinados. El Creador los dotó con brazos hechos especialmente para esterilizar bateadores. Prior fue la segunda escogencia del draft de 2001. Los Cachorros de Chicago creían que entre él y Wood, cuarta selección en 1995, en su papel de excelsos pitchers desharían el maleficio de la cabra, pero el hechizo caprino fue más poderoso.

Kerry Wood, luego de ganar el Novato del Año de la Liga Nacional en 1998 gracias a sus 233 ponches a lo largo de 166.2 episodios -20 de esos fusilados durante un mismo partido-, debió someterse al procedimiento Tommy John y se perdió completa la siguiente contienda.

Entre 2000 y 2004, Wood tuvo efectividad de 3.68, con diez abanicados por cada nueve vueltas. La de 2004 fue su última campaña de al menos cien innings. Tenía 27 años de edad. En 2008, y hasta 2012, se dedicó a relevar y algún éxito tuvo, pero también en ese rol fue un breviario. Sus posibilidades de pasar a la posteridad fueron disueltas en el corrosivo ácido de las lesiones.

Kerry Wood
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Mark Prior tuvo una carrera aún más efímera. ¡Y cuánto prometía! Prospecto número dos de todo el beisbol según Baseball America, en 2002 fue candidato a Novato del Año de la Nacional con 11.3 ponches por cada nueve innings. En 2003 dejó efectividad de 2.43 en 211.1 actos, obtuvo puntos para el Más Valioso, quedó tercero por el Cy Young y lo llamaron al Juego de Estrellas. Entre 2004 y 2005 lució menos dominante, pero seguía anestesiando gente. En 2006 las lesiones lo acorralaron. Ese año marcó su última participación en las mayores.

Prior contaba solamente 25 años de vida. Su vuelo fue tan rasante que no dio tiempo ni de preguntarse si, saludable, hubiese tenido alegatos para el Salón de la Fama.

Mark Prior
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