Gabriel Moreno se mantiene como un estudioso del juego en Arizona

Andres Espinoza
Andres Espinoza
The Arizona Republic
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Pocos jugadores tienen la capacidad de manejar una posición tan exigente como la receptoría a tan corta edad, como lo hace Gabriel Moreno. En especial, cuando se trata de las Grandes Ligas, donde el venezolano encontró una oportunidad de jugar a diario con los Cascabeles de Arizona, luego de que los Azulejos de Toronto optaran por cambiarlo durante la temporada muerta y de que el experimentado careta Carson Kelly sufriera una lesión previo al inicio de la vigente campaña.

Hasta los momentos, Arizona ha obtenido todo lo que esperaba y hasta más de parte del barquisimetano. Desde ambos lados del juego, Moreno ha respondido. Una sólida ofensiva, combinada con un trabajo destacable detrás del plato, tienen al exprospecto como uno de los mejores máscaras de todas las mayores en estas primeras de cambio del presente torneo.

Sin embargo, la receptoría es una posición que se destaca por ser principalmente defensiva y es justo allí donde el alto mando de los Cascabeles ha encontrado el mayor placer en su decisión de apostar por el criollo. Moreno ha trabajado de manera impecable con los lanzadores del conjunto y ha sido uno de los mejores en toda la gran carpa a la hora de poner orden a los corredores en circulación.

Una mecánica envidiable

Jeff Banister, el coach de banca de las serpientes y que también se dedica a trabajar con los caretas del club, ha observado a Moreno desde muy cerca en estas últimas semanas y ha quedado impresionado con la rapidez que exhibe el larense en la transición de pasar la pelota desde su mascota hasta la mano de lanzar.

«Y a eso le añades el balance, lo que le permite entregar la pelota con certeza. Es muy bueno», le dijo Banister a The Arizona Republic a finales de la semana pasada. «Y además está la fuerza de su brazo. Tiene una gran potencia en su brazo. Combinas todas esas cosas y tienes la receta para un gran lanzador (a las bases)».

Rumbo al encuentro del pasado sábado, Moreno, quien contaba con solo 35 compromisos disputados en el máximo escenario, había retirado a 12 corredores en intento de robo a lo largo de su joven carrera. Cinco de ellos llegaron en esta temporada, su primera con el uniforme de los Cascabeles.

Preparación ante todo

Para la expromesa, una de las claves de su buen desempeño detrás del plato hasta los momentos ha sido el trabajo que realizó para fortalecer su brazo, enfocarse en el movimiento de sus pies y transferir la pelota desde la mascota hasta su mano.

«Más importante aún, tengo que ayudar al pitcher«, explicó el venezolano. «Debo mantener a los corredores fuera de las bases. Es parte principal de lo que hace un receptor. Haz tu trabajo y lleva la pelota hasta las almohadillas», añadió.

Retirar a los corredores en intento de robo puede ser un trabajo mucho más complejo que nunca en esta presente campaña, gracias al nuevo reglamento de MLB que solo les permite a los serpentineros realizar dos disparos a la primera base para recoger gente en circulación por turno al bate.

Eso le brinda una ventaja a los corredores y el pitcher está obligado a lanzar al plato o afrontar violaciones del reglamento. A pesar de todo ello, Moreno ha permitido tan solo tres almohadillas estafadas este año; otra prueba de la preparación de un careta que se considera un estudioso del juego.

«Siempre estoy buscando tendencias, tratando de encontrar ventajas. Los corredores tienen intenciones de irse, así que intento ayudar a los lanzadores que tratan de tomarse su tiempo. Es difícil retirar a corredores que buscan robar bases, pero siento que lo puedo controlar», aseguró Moreno.

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