Estrada tiene las herramientas para despejar las dudas a su alrededor

Andres Espinoza
Andres Espinoza
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Thairo Estrada iniciará este año su cuarta temporada con los Gigantes de San Francisco y la tercera como el segunda base regular de la organización. Antes de llegar a la tropa californiana, el venezolano estuvo considerado como el décimo noveno mejor prospecto dentro de las granjas de los Yankees de Nueva York, por allá en el 2019. Sin embargo, nunca existió una gran algarabía con respecto a lo que podría ser el futuro del paleador, con muchos scouts visualizándolo como un pelotero con buen contacto y sólido trabajo defensivo como para convertirse en un buen utility en las Grandes Ligas, pero no más de allí.

Cuando los mulos tomaron la decisión de colocarlo en asignación en 2021 y luego canjearlo a los Gigantes por dinero en efectivo, resultó evidente que la organización neoyorquina había comprado los argumentos de los cazatalentos. Ese año, Estrada se terminó convirtiendo en uno de los grandes éxitos en el proyecto de la directiva de San Francisco, con un wRC+ de 119 en sus primeros 52 desafíos con la divisa.

Tras sólidas campañas en 2022 y 2023, Estrada se ha establecido como uno de los mejores camareros de toda la división Oeste de la Liga Nacional y como uno de los más confiables en las mayores. Parte de eso es gracias a su impresionante evolución defensiva, tal como lo refleja el +20 que registró en el departamento de Outs Por Encima del Promedio, según Fangraphs, lo que le permitió igualar la mejor producción de cualquier defensor de la liga en esa categoría.

Inconsistencia con el madero

Además de su mejoría defensiva, todo parecía indicar que el nativo de Bejuma estaba listo para dar un gran salto en el cajón de bateo en el certamen anterior, en especial después de que marcó una línea ofensiva de .346/.393/.529 en el mes de abril, con un wRC+ de 155 o 55% mejor que el bateador promedio de la liga.

Los problemas para Estrada aparecieron desde el primero de mayo en adelante, cuando marcó un flojo desempeño con el madero, tal como lo reflejaron sus marcas de .251/.294/.386 (wRC+ de 86) en un margen de trabajo mucho más amplio de 418 apariciones al plato. Su línea ofensiva final en la campaña anterior fue de .271/.315/.416 – con un wRC+ de 101 – quizás no lo suficientemente robusta como para batear segundo en el orden entre las nuevas adquisiciones del equipo, el surcoreano Jung Hoo Lee y el cubano Jorge Soler.

Los Gigantes necesitarán del criollo que, más allá de su habitual excelsa defensa y peligro esporádico en el cajón de bateadores, también pueda continuar como una amenaza en las almohadillas. Las 23 bases robadas de Estrada en 2023 representaron el 45% de las estafadas conseguidas por todo el equipo de San Francisco en el certamen.

Proyecciones para Estrada

De acuerdo a las proyecciones ZiPS, uno de los sistemas más respetados en esa área en la actualidad, el toletero tendría previsto finalizar con una línea ofensiva de .262/.314/.398, que estaría alrededor de un 4% por debajo del promedio de la liga, aunque con un WAR de 1.9 que se ubicaría como el cuarto mejor entre los jugadores de posición del club.

Sin embargo, sería una gran caída en comparación al WAR de 3.9 que marcó en 2023 y que significó el octavo mejor entre los camareros del béisbol.

Indudablemente, Estrada no es uno de los nombres más llamativos en la posición hoy en día, pero la realidad es que el venezolano, con 28 años de edad recién cumplidos, apenas está entrando en la etapa cumbre de su carrera y con más protección en la alineación de los Gigantes este año, podría estar en camino a la mejor zafra de su carrera hasta la fecha.

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