El Pitcher del Año fue un sobreviviente

Carlos Valmore
Carlos Valmore
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Cualquiera que haya lanzado con decoro en la temporada 2022-2023 del beisbol profesional venezolano merece entrar al santoral del pitcheo.

Por segunda temporada sucesiva, los monticulistas de la LVBP terminaron en el incinerador. Prueba de ello es la efectividad general de 4.85 con la cual terminó la ronda regular, la peor de todos los circuitos del Caribe. Aquí no hubo serpentineros. Hubo mártires. Muy pocos escaparon a la degollina. Estos sobrevivientes, más que premiados, deberían ser venerados.

En esta columna se le “rendirá culto” a los tres que, a juicio de este columnista, hacen podio para el Pitcher del Año.  

El comportamiento sobre el morrito del diestro Erick Leal es digno de integrar la terna. Ganó dos de los tres departamentos de la triple corona en su especialidad: victorias (7, empatado con David Ramos) y ponches (41). En efectividad finalizó tercero (3.70), en WHIP quedó segundo (1.09) y vicerrector en innings trabajados (56), apenas dos tercios por debajo del puntero. En nueve de sus doce aperturas permitió menos de tres carreras y en diez completó, como mínimo, cinco tramos. Un canto a la regularidad.  

A Leal, Pitcher del Año en el capítulo 2020-2021 y tercero en la votación de la 2021-2022, hay que reconocerle la forma como esquivó las balas en el José Bernardo Pérez, su campamento base: a 3.29 se redujo la efectividad del as de los Navegantes del Magallanes en uno de los parques menos permisivos con los escopeteros y donde los batazos vuelan libres como el viento. Es importante contextualizar esa efectividad suya de 3.70, obtenida en una contienda tiranizada por el bateo y en un escenario retador como el JBP, donde cualquier error se paga con un tablazo a las profundidades.

A juicio de este columnista, solo dos de sus colegas superaron a Leal. Uno de ellos es el derecho de Bravos de Margarita David Ramos, quien defendió con pasión su candidatura. “¿Qué más tengo que hacer para ganar?”, preguntaba. “Yo relevé largo, cerré, abrí. Es difícil comenzar juegos cuando no estás mentalizado para ese rol, pero cuando me pidieron que lo hiciera, a veces un día antes del partido, di el paso al frente”.

Ramos se quedó corto en su defensa. Omitió decir que fue uno de solo dos abridores -con suficientes entradas como para competir por el título de efectividad- que permitieron menos de tres anotaciones limpias por cada nueve innings transitados. En el caso de Ramos su índice fue de 2.95, segundo entre los más sobresalientes. Fue colíder en triunfos (7) y logró el mejor porcentaje de victorias entre los iniciadores calificados (.875, con foja de 7-1).  En WHIP quedó tercero (1.22) y solo Leal y Mario Sánchez sumaron más entradas que el carabobeño de 31 almanaques (55). En ponches también se llevó la medalla de bronce (30).     

Para superar la oferta de Ramos, segundo en esta planilla, había que lanzar como Mario Sánchez.

El derecho de las Águilas del Zulia fue el monticulista más efectivo de la temporada regular. En una lidia durante la cual los artilleros aplanaron los montículos a cañonazos, Sánchez solo admitió 2.38 anotaciones merecidas por cada nueve entradas, contra 2.95 de Ramos, su más inmediato perseguidor. Nadie coleccionó tantos episodios (56.2). Fue el tirador con menor tasa de adversarios embasados por hit o boleto.

Ese 0.90 de WHIP durante un torneo en el cual el promedio de la liga en ese rubro ascendió a 1.58 es prodigioso. Y tiene mucho que ver con la puntería de francotirador que enseñó el marabino de 28 años de edad, quien tuvo una relación de 1.1 boletos por cada nueve vueltas, la más resaltante entre los competidores por el Pitcher del Año.   

No se dejen llevar por el récord de Sánchez (2-3) ¿Qué posibilidades de reclamar la victoria podía tener en el club más derrotado de la contienda? Las Águilas quedaron últimas, con marca de 21-35, pero créanlo, Sánchez hizo lo humanamente posible para que ganaran. Solo en una salida toleró más de dos rayitas legítimas mientras sumaba ocho aperturas de al menos cinco entradas. En cuatro de sus comparecencias dejó al enemigo en cero carreras punibles. El zuliano podría decir, como Ramos, ¿qué más debo hacer para ganar?

Le cargan la mano a Sánchez por lanzar al amparo del Luis Aparicio El Grande, un escenario que mima a los pitchers y donde Sánchez dejó efectividad de 0.95 mientras lo apaleaban afuera (5.30). Las estadísticas situacionales (splits) solo deben inclinar la balanza en un escenario de paridad numérica entre dos pretendientes a un galardón. No es el caso de Sánchez, claro dominador entre sus colegas y por tanto merecedor del Pitcher del Año en la 2022-2023.   

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