Claves tácticas que definieron la derrota de la Vinotinto ante Colombia en Eliminatorias

Mariangel Ferrebu
Mariangel Ferrebu
Cortesía FCF
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Cayó la Vinotinto ante Colombia por la mínima en su visita a Barranquilla con un gol de Rafael Santos Borré apenas al minuto 46, que puso contra las cuerdas a los venezolanos en el arranque de las Eliminatorias rumbo al Mundial de 2026.

Al combinado nacional le costó reaccionar ante este abrupto cambio en su plan de partido, dejando un sabor agridulce sobre lo que pudo haber sido, pues hasta ese momento el empate a cero y arañar el primer punto de visitante se veía factible.

La Vinotinto ante Colombia mostró sacrificio colectivo

Si hay algo que se puede destacar por encima del resto, es que los dirigidos por Fernando Batista salieron a la cancha a competir conscientes de lo que son y lo que tienen, demostrando que su mayor virtud fue el colectivo.

Los visitantes no presionaron alto, sino que se mantuvieron en bloque medio o bajo compacto, quitándole espacios de progresión al rival, haciendo uso de 4-4-2 en esta fase del juego con Jefferson Savarino o Darwin Machís acompañando a Salomón Rondón en esa primera línea de presión.

Esto obligó a los cafeteros a recurrir a los cambios de orientación o a las pelotas largas a los extremos para poder profundizar en su juego ante la falta de posibilidades. Durante tramos del partido, su juego propositivo se ahogó en mucha circulación horizontal.

La Vinotinto generó superioridades constantes, o al menos evitó quedar en inferioridades numéricas a la hora de referenciar al rival, creando constantemente situaciones de 2 vs. 1, 3 vs. 1 o 2 vs. 2 en la zona de bandas. Esto limitó a los referentes del equipo contrario como Luis Díaz, Jhon Arias, Deiver Machado, entre otros, aunque aun así en ciertas jugadas mostraron su valor diferencial.

Pese a eso, fue notorio que en los duelos defensivos Venezuela se desluce, algo a trabajar teniendo en consideración las características de los oponentes sudamericanos. Hasta este punto, hubo un timing correcto en el repliegue y atención en las coberturas.

El dilema del ataque

Este buen posicionamiento de la Vinotinto ante Colombia estuvo acompañado por un juego reactivo, donde las transiciones fueron la opción para inquietar el arco contrario.

En este sentido, Machís fue interesante en los contragolpes porque fue esa vía de desahogo de la selección al aparecer por el lado débil, es decir, la zona contraria a donde estaban la mayoría de rivales y la pelota, explotando su velocidad.

Venezuela cayó 1-0 ante Colombia en Barranquilla | Cortesía FVF
Venezuela cayó 1-0 ante Colombia en Barranquilla | Cortesía FVF

No obstante, en varias ocasiones estas jugadas no se pudieron aprovechar al máximo por la deficiencia en las entregas de la pelota en fase ofensiva, ya sea para lanzar detrás de las espaldas de los defensores o para activar la transición con un compañero cercano, algo notorio en los dos tiempos.

La agonía se prolongó en el complemento porque el gol tempranero de Santos Borré obligó a Venezuela a tener que proponer más ofensivamente y si los contraataques estaban siendo deficientes, el ataque organizado fue más pobre por la falta de ideas y la mala toma de decisiones de la Vinotinto ante Colombia.

Competir… sin desistir

El fútbol es un todo. No se puede separar lo táctico de lo físico y de lo psicológico. Ingresar al terreno de juego con desconcentración y sin la intensidad de marca de los primeros 45 minutos se pagó caro.

Peor fue la falta de capacidad de respuesta al tener todavía mucho tiempo por delante, pero quedar golpeados anímicamente. De ahí en adelante se produjeron otros problemas en el juego, pero con raíz desde lo actitudinal y mental.

Por ejemplo, los de Néstor Lorenzo atacaron con varios hombres y esa acumulación dejó varias pelotas sueltas en el área chica, que requirieron despejes in extremis. Las pérdidas en mitad de campo también se hicieron más frecuentes y por consiguiente, se sufrió en transiciones defensivas.

Inteligentemente, el rival empezó a jugar por derecha tras el buen trabajo de Alexander González y Jefferson Savarino referenciándolos por la izquierda. Ahí encontraron provecho en los duelos contra Luis Mago, que no tuvo su mejor presentación, así como Arias y Daniel Muñoz generaron mucho desequilibrio para ellos por sus cualidades.

Al menos desde la dirección técnica los cambios fueron en búsqueda del empate de la Vinotinto ante Colombia, dándole ingreso a Josef Martínez, Alejandro Marqués, Rómulo Otero y Yeferson Soteldo; pero estos no refrescaron ni ofrecieron variantes suficientes.

Nombres propios que no se pueden perder de vista

En el aspecto defensivo, como los locales inclinaron su juego por izquierda buscando la combinación de Machado y Díaz; Savarino y Alexander González tuvieron mucha responsabilidad en la marca durante la primera mitad, consolidando ambos una buena actuación en este sentido.

A veces apareció José Andrés Martínez para apoyar en esa zona, reiterando la virtud del colectivo sobre lo individual. Yordan Osorio, por su parte, demostró nuevamente que tiene gran entendimiento posicional, liderazgo y buen uso de su cuerpo en los duelos, pese a la responsabilidad del tanto en contra.

Ahora Paraguay será clave para medir la evolución en el juego ofensivo, el fortalecimiento de la moral y sobre todo, empezar a sumar.

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