Anthony Santander se reconectó con el baloncesto para mejorar en el béisbol

Andres Espinoza
Andres Espinoza
USA TODAY Sports
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Al igual que muchos atletas profesionales, Anthony Santander creció como fanático de una disciplina deportiva que no terminó siendo su elección profesional, pero que siempre ha mantenido un lugar especial en su corazón. El jardinero de los Orioles de Baltimore ha sido un aficionado del baloncesto desde que puede recordar, incluso al punto de que llegó a preferir el balón y los tabloncillos por encima del bate y el guante. Y a pesar de que el destino lo llevó por un camino distinto, sus habilidades como basquetbolista le sirven de ayuda en la actualidad.

Durante sus años de crecimiento en Venezuela, Santander y sus padres llegaron a evaluar la posibilidad de que el patrullero intentara hacer vida en el baloncesto profesional, pero si bien la disciplina de los gigantes es bastante popular en el país sudamericano, ningún deporte puede competir con el béisbol hoy en día cuando se trata de oportunidades para alcanzar la cima en el territorio nacional.

«Viendo hacia el futuro, reconocimos que con el béisbol había muchas más oportunidades«, le confesó Roger Santander, padre de Anthony, a The Baltimore Banner. «Al ver hacia adelante, pensar en su bienestar y lo que era mejor para él, sabíamos que teníamos mucho más potencial de hacer algo con el béisbol. Eso no quiere decir que no puedas tener una carrera en el baloncesto en Venezuela, pero es menos probable», agregó.

De vuelta a sus raíces:

Durante el mes de marzo de 2022, Santander conoció a Justin Zormelo, un importante tráiner de baloncesto. El instructor sabía muy poco del pelotero, por lo que se encargó de buscar sus estadísticas en Statcast y averiguar sus fortalezas y debilidades, además de las tendencias cuando se encontraba en cuentas de 1-2. Posteriormente, Zormelo buscó un video en el que estaba entrenando al estelar jugador de la NBA, Kevin Durant, y encontró similitudes.

Sin más que decir, Santander comenzó a trabajar con Zormelo, con la intención de convertirse en un mejor jugador de béisbol, mientras regresaba a sus inicios en el baloncesto.

«Estos chicos quedan programados y condicionados a los mismos patrones de movimiento«, explicó Zormelo. «Cuando los colocas en otras situaciones y escenarios y les enseñas cómo correr, saltar, y moverse como otros atletas, obtienen una ventaja competitiva en ese otro deporte».

El margariteño no solo practicaba béisbol y baloncesto en sus tiempos, sino también voleibol. Pero siempre hubo algo relacionado con el aspecto físico del básquet que atrajo más a Santander. Y cuando su coach de fortalecimiento, Troy Jones, buscó una manera de que el guardabosques perdiera peso durante la temporada muerta, la unión con Zormelo hizo mucho más sentido.

Un atleta capaz de todo:

Santander se ha establecido como uno de los pilares ofensivos y defensivos de los Orioles, pero en la cabeza de sus padres no existe la menor duda de que Anthony hubiese sido exitoso en cualquier carrera que hubiese decidido tomar.

A los 13 años de edad, el ambidiestro asistió a una academia de béisbol en Valencia y dejó el baloncesto a un lado casi en su totalidad, con la excepción de algunos juegos con amigos. Tres años más tarde, los Indios (hoy en día Guardianes) firmaron a la joven promesa por 385.000 dólares.

«Siempre supe que en lo que fuera que Anthony fijara su mente, no habría ningún tipo de duda de que tendría éxito haciéndolo«, dijo la señora Yoleida, madre del jugador. «Fuera jugando béisbol, baloncesto, sabía que sería exitoso. Solo era cuestión de apoyarlo».

Su amor por el baloncesto siempre estará presente, pero Santander no tiene ningún arrepentimiento del camino que tomó.

«Esa fue la decisión correcta«, aseguró.

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