Andrés Chaparro asumió el reto de ser productivo con Águilas

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Andrés Chaparro / Foto: Carlos Castro (Prensa Águilas)
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La reciente temporada de Andrés Chaparro en las Ligas Menores fue sinónimo de poder y productividad, dos palabras que el equipo Águilas del Zulia no consiguió en el diccionario durante la pasada campaña de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Con el recio toletero derecho, en el nido anhelan encontrar buena parte de las carreras que faltaron en el ruedo anterior.

El antesalista e inicialista viene de una descollante actuación en Triple A, con el Scranton/ Wilkes-Barre, sucursal de los Yanquis de Nueva York. En ese conjunto quedó líder en hits (129), dobles (24) y carreras empujadas (89), además de segundo en jonrones (25) y anotadas (82).

«Trabajé fuerte y descansé unos pocos días para estar de vuelta con Águilas», dijo Chaparro al departamento de prensa del conjunto rapaz. «Considero que siempre se puede mejorar, pero estoy bastante contento con lo que hice este año. Me pude mantener saludable, que es muy importante».

En la escuadra alada esperan que ese desempeño exhibido por el toletero de 24 años de edad en las granjas de los mulos se extienda en el venidero certamen de la LVBP. Si de un factor adolecieron los zulianos en la contieda 2022-2023 fue de falta de ofensiva, al quedar últimos en los departamentos colectivos de pisadas al plato (238), impulsadas (217), imparables (476), vuelacercas (23), tubeys (71), promedio de bateo (.259), slugging (.347), OPS (.696), bases alcanzadas (638) y extrabases (105).

Andrés Chaparro sin restricciones

El oriundo de El Vígia, estado Mérida, regresará a la pelota rentada local de invierno, tras su pasantía de 10 encuentros en la 2020-2021, cuando dejó promedios de .250/ .455/ .594 con tres cuadrangulares y cinco remolcados. Fue una muestra corta, debido a las limitaciones impuestas por la organización neoyorquina, unas ataduras con la que no contará este curso.

«Hasta ahora, seré agente libre, así que tampoco tengo fecha límite para estar con el equipo», aseguró Andrés Chaparro. «Espero mantenerme hasta el final. Puedo jugar en la primera o tercera base, donde el mánager (Pat Listach) me necesite».

Para el andino, el 2023 no sólo le representó un año de abundante cosecha con el madero, fijando nuevos topes personales en su trayectoria de siete zafras en las menores, sino también, le significó una evolución integral en el cajón de bateo, al negociar 65 bases por bolas, 40 más que en el 2022.

«Año tras año se va tomando experiencia, aprendiendo de muchos jugadores y coaches. Creo que ahora soy más paciente», afirmó Chaparro. «He madurado muchas cosas de mi juego y sólo espero aportar lo suficiente para ganar con el equipo».


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